viernes, 29 de febrero de 2008

Nadie sabe lo que tiene...


Un pececillo nació en lo profundo de un arrecife de coral. Creció dentro de un mar tibio y claro, lleno de luz y color. Hasta que un día fue arrebatado por una red y arrastrado fuera del agua. Sólo hasta ese momento se dio cuenta que toda su vida había estado sumergido en el agua, que el lugar donde él se movía existía. ¿Qué pasaría si un día te sacarán de la atmósfera y te dieras cuenta que el aire que respiras continuamente "existe"? Y digo darse cuenta, porque aunque racionalmente creemos que estamos sumergidos en el aire, no lo constatamos hasta que hay viento, tormentas y huracanes. Los demás días ni nos damos cuenta de que en el aire nos movemos.


¿Será algo parecido la existencia de Dios?, nos hemos acostumbrado tanto a los milagros cotidianos y a las explicaciones racionales que no disfrutamos su presencia y la vida eterna que nos comparte. No esperes a sentir su ausencia, a alejarte de él, para darte cuenta que él siempre está a tu lado. (Y verás que aún cuando sientes que te hace falta en medio de la confusión, él continúa contigo acompañándote en tu búsqueda)


Buenos días!!!

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