viernes, 1 de febrero de 2008

¿Fidelidad hasta la muerte?


Don Bosco decía a sus salesianos: "Procure perseverar cada cual en la vocación hasta la muerte, recordando siempre las gravísimas palabras del divino Salvador: ninguno que pone la mano en el arado y mira atrás, es apto para el reino de Dios".

El día 1 de febrero se recuerda a todos los salesianos difuntos, a todos aquellos que se mantuvieron en la congregación hasta la muerte, pero ¿esto es fidelidad?

Cuando se persevera en un compromiso por el mero compromiso no es un signo de fidelidad, sino de aguante. La perseverancia no sirve de nada sin fidelidad. Cuando a los alcohólicos anónimos se les pregunta por el éxito de su rehabilitación, la respuesta de muchos es el compromiso de cada día. Prometen estar sobrios sólo por un día, cada día renuevan su compromiso. Eso es la fidelidad: un compromiso renovado constantemente.

La fidelidad responde a un movimiento de amor que se renueva: los esposos saben bien que no existe el amor de una vez para siempre, sino que el amor se cultiva cada día; los religiosos también lo saben.

La fidelidad no es un pesado compromiso, sino una libertad firme y renovada hacia lo que se ama, de preferencia hacia la persona que se ama. Sólo en el amor se entiende la fidelidad, porque ella implica renunciar a caprichos personales y momentáneos para alcanzar el proyecto que realmente se ama y se ha soñado largamente. ¿Y tú, por quién eres fiel?

1 comentario:

Anónimo dijo...

y si se acaba el amor, tiene que haber fidelidad?