jueves, 12 de noviembre de 2009

Beato Artemides Zatti


Artemides Zatti nació en Boretto, en la provincia de Regio Emilia, el 12 de octubre de 1880, del hogar de Luis Zatti y Albina Vecchi, una familia granjera. Desde pequeño se acostumbró al trabajo y al sacrificio. Cuando tenía nueve años ya ganaba su dinero como mano de obra contratada. Obligados por la pobreza, en 1897 la familia Zatti emigró a la Argentina estableciéndose para iniciar una nueva vida en Bahía Blanca. Allí Artemides empezó a asistir a la parroquia a cuyo cargo estaban los Salesianos y se convirtió en un ayudante del párroco, Padre Carlos Cavalli, con quien compartía a menudo el trabajo y la oración. Sentía el deseo de ser Salesiano y fue aceptado como aspirante por el Obispo Cagliero y, cuando cumplió veinte años se integró a la Comunidad en Bernal.

Tuberculosis – y una promesa

Empezó a estudiar con seriedad para recuperar el tiempo perdido. La Providencia le confió la atención de un joven sacerdote que estaba enfermo con tuberculosis y que murió entonces en 1902. El día en que Artimides debía recibir su hábito, también él contrajo la enfermedad. Cuando volvió a la comunidad, el Padre Cavalli lo envió al hospital de la misión en Viedma. El Padre Evaristo Garrone, con gran experiencia en ello, estaba a cargo del hospital. Artemides, junto con él, solicitó y obtuvo de María Auxiliadora la gracia de recuperarse, prometiendo dedicar su vida entera a la atención de los enfermos.

Responsable de la farmacia

Se recuperó y mantuvo su promesa. Al principio empezó a ocuparse de la farmacia adjunta al hospital, donde aprendió como trabajaba el Padre Garrone: sólo aquellos que podían pagaban. Cuando el Padre Garrone murió, él tomó la responsabilidad total. En 1908 hizo su profesión perpetua. Estaba completamente dedicado a los enfermos. La gente lo buscaba y lo admiraba. Para el personal del hospital él no era solamente un excelente director sino sobre todas las cosas, un excelente cristiano.

Un día en la vida de…

Así era como transcurría su día: “A las 4.30 ya estaba levantado. Meditación y Misa. Visita a los enfermos. Después salía en bicicleta a visitar a los enfermos en la ciudad. Después del almuerzo jugaba con entusiasmo un juego de bochas con aquellos que se estuvieran recuperando. Desde las dos a las seis de la tarde, visitaba nuevamente a aquellos en el hospital así como también aquellos afuera del hospital. Después hasta las 8 de la noche trabajaba en la farmacia. Luego de vuelta al hospital. Hasta las 11 de la noche estudiaba medicina y, finalmente, leía algo espiritual. Después iría a descansar pero siempre estaba a la orden para cualquiera que solicitara ayuda”.

Un Hermano Salesiano ejemplar

Obtuvo su diploma de enfermero. En 1913 dirigió la construcción del nuevo hospital el que, muy a pesar suyo, fue demolido. Sin descorazonarse, empezó nuevamente. Como Don Bosco, la Providencia era el primer y seguro ingreso del balance que tuviera que hacer de sus obras. María Auxiliadora nunca lo abandonó. Cuando Don Bosco soñaba con los Hermanos Salesianos, seguramente quería que ellos fueran tan santos como Artemides. En 1950 se cayó en la escalera y fue confinado a la cama.

Muerte

Después aparecieron algunas señales de cáncer. Tuvo su último suspiro el 15 de marzo de 1951. Juan Pablo II lo declaró Beato el 14 de abril de 2002. Su cuerpo descansa en la capilla de los Salesianos en Viedma.

viernes, 16 de octubre de 2009

Hola de México Aguascalientes

Hola les escribo para solicitarles que me envien a mi correo carlos.leos@gmail.com mp3 de rojo y marcos vidal.
Hasta pronto dios te bendiga

viernes, 19 de junio de 2009

jueves, 18 de junio de 2009

Novena al Sagrado Corazón. Día 9

18 de junio de 2009

Maravillosamente encadenado a un corazón
herido por amor no correspondido,
de profundas pasiones divinas encendido
en tintas rojas volcadas, palpitantes de perdón.

Amor que no puedo pagar es mi canción;
derroche de ternura, mi Dios herido
con corona de espinas, pan roto y compartido,
cruz redentora preñada en salvación.

¡Que me alegro por tu perenne compasión!
¡Que me duele por haberte ofendido!
¡Que me sangro por amar tu corazón!

¡Que me acobardo al sentir tus espinos!
¡Que me esperanzas con tu resurrección!...
y me encuentro como tú, también herido.

ZLK/Poema al S. Corazón, 18 junio 2004



miércoles, 17 de junio de 2009

Novena al Sagrado Corazón. Día 8

17 de junio de 2009

Pero también esa lanzada, en el sentido opuesto y a la luz de la Sagrada Escritura y de los escritos y vidas de los santos, simboliza las delicadezas de amor de aquellas almas que de alguna manera han vulnerado al Corazón de Jesús, como dice la esposa en los Cantares: “Vulnerasti cor meum, soror mea, sponsa”, “Has herido mi corazón, esposa y hermana mía, has herido mi corazón con uno de tus ojos, con uno de tus cabellos” (4,9). Por eso, todo acto de amor hiere dulcemente al Corazón de Jesús, como todo acto de amor del amante hiere dulcemente al ser amado. Cuando Dios nos muestra su Amor, sus delicadezas, nos hiere, pero esa herida, en lugar de producir dolor, como en el caso de los enemigos, produce un gran deleite. ¡Son heridas de amor, son dardos de amor, son saetas de amor! Por eso santa Teresa, cuando quiere explicar lo que es el amor, lo compara a una saeta, a un dardo. Ella tuvo la experiencia, en el convento de la Encarnación, de un ángel que se le apareció y le clavó un dardo, una flecha encendida en el Amor de Cristo que le traspasó el corazón, en medio de un éxtasis místico, produciéndole un deleite inefable.
Otra escena entrañable y muy a propósito de lo que venimos diciendo, es la que nos narra san Juan en su Evangelio (13,23), cuando recuesta su cabeza sobre el Corazón de Jesús, en la última Cena, el Jueves Santo. Este pasaje ha sido comentado, de una u otra forma, prácticamente por todos los místicos, los cuales han visto simbolizado en él todo el Evangelio, el ápice de la vida cristiana: el matrimonio espiritual del alma con Jesucristo. Y ahora que decimos matrimonio espiritual, recordemos cómo el amor entre el hombre y la mujer se simboliza por los dos corazones, o un corazón traspasado por los nombres de los amantes. Y Jesús ha querido también tener Corazón, al igual que nosotros, y que ese Corazón sea abierto por la lanza del soldado el Viernes Santo en el Calvario, precisamente para que a través de esa llaga entremos en Él y descubramos los tesoros escondidos de su Amor, y nos embriaguemos de la sangre y del agua que brotan de su costado.
Incluso ha habido santos que tuvieron la experiencia mística de que el mismo Jesús les presentara su propio Corazón y han sentido la impresión de tomar, de mojar los labios en la sangre del costado. Ciertamente que son fenómenos místicos, pero que indican una realidad profunda, que es esa fusión del Amor del Corazón de Jesús en ellos.




martes, 16 de junio de 2009

Novena al Sagrado Corazón. Día 7

16 de junio de 2009
El Corazón de Jesús en la experiencia mística de los santos:
En esta tercera parte tendríamos que citar una galería de grandes santos, lo cual es imposible lógicamente. Recordemos, para empezar, a santa Margarita María Alacoque, que fue la confidente del Sagrado Corazón de Jesús; también a santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz, san Ignacio de Loyola, san Bernardo, san Buenaventura, santa Gertrudis, santa Catalina de Siena, san Francisco de Asís, y muchísimos otros santos que se han distinguido por esta devoción. Entre los más cercanos a nosotros podemos recordar a uno de los grandes promotores del culto al Corazón de Jesús, citado incluso por el Papa Pío XII, que fue el Padre Mateo Crawley-Boevey; y también a Monseñor Manuel González, el obispo “de los sagrarios abandonados”. Todos ellos, entre tantos otros, han encontrado en el Corazón de Jesús sus delicias. Esto es lo que rezamos en la última de las Letanías: “Cor Iesu, deliciae sanctorum omnium”, “Corazón de Jesús, delicia de todos los santos”. Ellos se han acercado a beber de esa Fuente inexhausta, y penetrando en ella por la llaga del costado hicieron de Cristo su dulzura y su tesoro.
Detengámonos un momento en esa llaga del costado que simboliza, en primer lugar, la invitación de Jesús para que entremos en su intimidad, lo cual es propio de la vida contemplativa. La preciosa llaga simboliza también la reparación que le debemos, además del amor. Esta es una nota esencial en la devoción al Corazón de Jesús. Un Corazón traspasado, herido por sus enemigos, “Víctima peccatorum” (víctima de los pecadores y de los pecados) exige, reclama reparación ¡Cuántas almas santas han ofrecido sus sufrimientos, sus enfermedades, sus sequedades, sus humillaciones, todas sus cruces, para consolar y desagraviar al Corazón de Jesús, ante la falta de amor de tantos hombres. De modo que el que ama, ama reparar las ofensas contra el ser que ama, quiere reivindicar, “vengar”, santamente hablando, los pecados de los hombres. Esta reparación la encontramos expresada en aquella oración en la que san Francisco de Asís le dice al Señor: “donde haya odio, que yo ponga amor, etc...”. De manera que si la lanzada simboliza el pecado y todo lo que hemos hecho sufrir al Corazón de Jesús, nuestro amor hacia El deberá ser reparador.



lunes, 15 de junio de 2009

Novena al Sagrado Corazón. Día 6

15 de junio de 2009
He aquí, en resumen, los tres aspectos fundamentales de la teología del Corazón de Jesús. En realidad, en el simbolismo del Amor confluyen los otros dos, la ejemplaridad y el dolor. Esto se debe a que en el Amor de Jesús se funden tres realidades o dimensiones, reducidas a la unidad en virtud de la unión hipostática: el Amor propiamente divino del Verbo, segunda Persona de la Santísima Trinidad, y los amores (espiritual y sensible) propios de la Humanidad de Cristo De ahí la armonía perfecta que late en el Corazón de Jesús; es como un nudo, por así decirlo, en donde convergen el Amor infinito de Dios y el amor humano del hombre, a quien Cristo representa como Cabeza del Cuerpo Místico.
De modo que en el Corazón de Jesús tenemos la síntesis de todo el universo, la recapitulación de todas las cosas: la dimensión estrictamente hablando divina, como queda dicho, y la dimensión humana, en su doble vertiente espiritual y sensible. Todo el mundo material está representado, recapitulado, simbolizado, en el amor sensible de Cristo. Todo el mundo espiritual de las almas, de las inteligencias y de los ángeles se encuentra simbolizado, unificado en el Alma de Cristo. Y el Amor eterno de Dios en el mismo Verbo, el Hijo.
Por todo lo que hemos considerado hasta aquí, podemos decir con el Santo Padre Pío XII que la devoción al Corazón de Jesús no es una devoción más, sino que es “la Devoción sustancial” (Cfr. Encíclica Haurietis aquas). Y esto porque se trata del mismo Amor del Verbo encarnado, simbolizado en su Corazón, que representa la Persona divina y la Naturaleza divino-humana de Jesucristo.
En el Corazón de Jesús se encierra toda la economía de la salvación. La gracia santificante brota de este Sacratísimo Corazón, como también los sacramentos, todo lo cual se encuentra simbolizado en las gotas de sangre y agua que brotaron del costado abierto del Redentor. Es san Juan Apóstol, el enamorado del Corazón de Jesús, quien hace notar que después de que el soldado atravesó el costado de Jesús muerto en la cruz, “al instante brotó sangre y agua” (Jn 19,34).
Esas gotas de sangre y agua son al mismo tiempo símbolo de la Iglesia, la Esposa mística, que como segunda Eva, nace del costado herido del Nuevo Adán, dormido en la cruz (Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 766).


domingo, 14 de junio de 2009

Novena al Sagrado Corazón. Día 5

14 de junio de 2009
Veamos ahora sencillamente y de una manera esquemática, los simbolismos que encierra el Corazón de nuestro Rey adorado y hermoso:
* Ejemplar y modelo. Retomando las enseñanzas de San Pablo, que nos decía que el designio del Padre es “hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra” (Ef 1,10). De esta manera, el Corazón de Jesús se nos presenta como el ejemplar y modelo de toda la obra de la Creación, de la Redención y de la Glorificación. Todo está concentrado en el Corazón de Jesús, todo fluye en definitiva del Corazón de Jesús. Esto es lo que leemos en la Carta a los Colosenses: “El es Imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación, porque en El fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles... todo fue creado por El y para El. El existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia. El es también la Cabeza del Cuerpo, de la Iglesia: El es el Principio, el Primogénito de entre los muertos, para que sea El el primero en todo, pues Dios tuvo a bien hacer residir en El toda la Plenitud, y reconciliar por El y para El todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos” (Col 1,14-20). Cuando decimos “Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios” hablamos de una unión sustancial, de lo que llamamos la unión hipostática, como ya hemos visto. Y todo esto nos lleva a considerar que en Jesucristo tenemos la síntesis de Dios y del hombre, armónicamente simbolizada en el Corazón de Jesús (Cuerpo, Alma, Divinidad), y en consecuencia, la síntesis de todas las cosas del cielo y de la tierra.
* En segundo lugar, el Corazón de Jesús es símbolo del Amor de Dios. En la Carta a los Romanos el Apóstol exclama: “¿Quién nos separará del Amor de Cristo? ¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? Mas en todas estas cosas vencemos por Aquél que nos amó. Porque persuadido estoy que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni lo presente, ni lo futuro, ni las potestades, ni la altura, ni la profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del Amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor” (8,35. 37-39). Ese Amor de Dios revelado en Cristo, se manifiesta concretamente en su Corazón divino-humano, humano-divino, su Corazón de carne, en el cual habita, como en un sagrario viviente, la plenitud del Amor de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
* El tercer simbolismo es el del dolor. Antes hemos dicho que el Corazón de Cristo es la suma de todos los misterios de nuestra Redención. Y decir Redención equivale a decir sufrimiento, sacrificio, muerte, pasión, dolor. Esto es lo que encierra aquella letanía que reza “Cor Iesu, lancea perforatum”, es decir, traspasado por una lanza. Y de ese costado perforado brotó sangre, lo cual nos está indicando que allí hay muerte, hay dolor, hay sufrimiento, porque es el misterio de un Amor rechazado por los hombres, que llega hasta la locura de la muerte en cruz.

sábado, 13 de junio de 2009

Novena al Sagrado Corazón. Día 4

13 de junio de 2009
En la Teología:
La Teología del Corazón de Jesús hemos de enmarcarla dentro de la Cristología (tratado dogmático sobre Jesucristo, Verbo encarnado); y, dentro de este tratado, nos tenemos que detener en la santísima Humanidad de Cristo, distinguiéndola, pero no separándola nunca, de su Divinidad.
La Humanidad de Cristo que por estar unida hipostáticamente al Verbo de Dios (la Segunda Persona de la Santísima Trinidad) merece, exige de nosotros un culto de adoración, de latría; porque es un cuerpo y un alma, o un cuerpo-animado, de una Persona, no humana sino divina, infinita: el Verbo eterno de Dios. Luego, la Humanidad de Jesús es adorable en virtud de la Divinidad. San Pablo dirá que “en Cristo habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente”, “In quo habitat omnis plenitudo divinitatis corporaliter” (Col 2,9). Este bellísimo texto lo recogen las letanías del Sagrado Corazón de Jesús. Por ello, para gustar lo que nos enseña la Sagrada Teología sobre el Corazón de Jesús bastaría con estudiar y meditar, una a una, esas letanías, a cual más hermosa1.
El Papa Pío XII, en una frase que es todo un mundo, dice que “el Corazón de Jesús es como la suma de todo el misterio de nuestra Redención”. También afirma que “en el culto al Sagrado Corazón de Jesús se contiene la esencia de toda la religión” (Encíclica Haurietis aquas).Es la síntesis de la Historia de la Revelación, de todo el Plan de Dios.
Ya conocemos esa expresión de San Pablo: “recapitular todo en Cristo” (Ef 1,10). Pues bien, el símbolo de esa recapitulación es justamente el Corazón de Jesús. Por eso la Iglesia ha establecido una fiesta litúrgica en honor de ese Corazón, cuyo culto y devoción han ido creciendo hasta nuestros días, a pesar de la desacralización, del racionalismo, el evolucionismo, y otros factores negativos del momento histórico que nos toca vivir.

viernes, 12 de junio de 2009

Novena al Sagrado Corazón. Día 3

12 de junio de 2009
En la Biblia la palabra 'corazón' tiene múltiples sentidos. No solamente se refiere al aspecto afectivo o sensible, por no decir sentimental, sino que también se refiere al aspecto cognoscitivo, incluso a la parte que corresponde a la voluntad libre. Hay múltiples aspectos que podríamos mencionar: corazón significa conocimiento, amor, libertad, valor, fuerza, tenacidad, etc. Por eso hay palabras compuestas de la raíz latina “cor, cordis”, corazón. Recordar, por ejemplo, que es algo propio de la memoria, y sin embargo recordar viene de 're-cor', es decir, pasar a través del corazón. El corazón como centro de toda la vida psíquica del hombre: intelectual, volitiva y afectiva.
Concordar, acordar, y otras expresiones parecidas tienen la misma raíz "cor", corazón. En francés hay una expresión corriente para decir que uno sabe de memoria una cosa: "Il le sait par coeur". Saber una cosa "par coeur", por corazón, en francés equivale a decir “lo sabe de memoria”, lo tiene bien asimilado, bien entendido.
En el Deuteronomio encontramos el célebre texto tan hermoso y conocido que dice: “Amarás a Yavé, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu poder, y llevarás muy dentro del corazón todos estos mandamientos que hoy te doy”. (Cfr. 6,5-6). Todo esto es lo mismo, alma, mente, fuerzas, corazón, inteligencia, son sinónimos, son conceptos reiterativos para decir en realidad lo mismo. En resumidas cuentas, en la Sagrada Escritura la palabra ‘corazón’ significa globalmente la persona, toda la persona, el ser humano (Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 368). Muy pocas veces se refiere solamente al corazón de carne, porque no tiene sentido un corazón de carne solo. Y más concretamente “corazón” significa la vida interior de la persona, justamente porque el corazón está dentro; los latidos del corazón manifiestan los sentimientos propios de tal o cual persona. Y todavía concretando más, si se puede, el corazón simboliza sobre todo el amor. De ahí entonces que la Persona de Jesús, es decir, el Corazón de Jesús, la vida interior de Jesús, es por excelencia su Amor. Decir “Corazón de Jesús” es decir: el “Amor” de Jesús, divino (como Dios) y humano (como Hombre), según sus dos naturalezas, en la unidad de Persona.

jueves, 11 de junio de 2009

Novena al Sagrado Corazón. Día 2

11 de junio de 2009
En la Carta a los Efesios dice también san Pablo: “Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que, arraigados y cimentados en el Amor, podáis comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que os vayáis llenando hasta la total Plenitud de Dios” (3,17-19).
Este texto es fundamental, puesto que en él san Pablo realiza como una especie de descripción del Corazón de Cristo. En lugar de decir la palabra ‘corazón’ dice ‘anchura’, ‘longitud’, ‘altura’ y ‘profundidad’.
La anchura, porque el Corazón de Cristo es tan ancho que en él entran todos los hombres, ¡hasta sus enemigos! La longitud, porque es eterno, en efecto, el Amor de Jesús a los hombres es para siempre: “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn 13, 1), hasta el final de su vida y por toda la eternidad, y hasta el final de sus fuerzas humanas.
La altura, porque es sobrenatural, es el Amor de Dios infinito, que se ha manifestado en el Corazón de Jesús. Es el mismo Amor trascendente de Dios Padre a los hombres, que se revela en el Hijo, el Verbo encarnado.
Y la profundidad, como la misma palabra lo expresa, por la profundidad de los Misterios de Cristo. Como dice san Pablo: “El Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios” (1 Co 2,10).
El Apóstol dice que el amor supera toda ciencia, todo conocimiento. He aquí otro punto muy importante. Fijémonos en estas palabras: “Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que, arraigados y cimentados en el Amor (o sea, enamorados de Cristo) podáis comprender... el Amor de Cristo, que excede a todo conocimiento” (Ef 3,17). Es decir que no podemos comprender el Amor de Dios, en Cristo, si no es amándole, porque se trata de una ciencia “experimental”. No es un conocimiento puramente racional, ni siquiera meramente teológico o bíblico, aunque todo esto es importante. Es algo mucho más grande, es un conocimiento por connaturalidad; en realidad tendríamos que decir por ‘con-sobrenaturalidad’. En definitiva, se trata de un conocimiento místico, obra de los dones del Espíritu Santo, especialmente del don de sabiduría y el don de entendimiento. Como dicen las Letanías al Corazón de Jesús: “... en el cual están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia”, de la ciencia divina, no meramente humana. Es un conocimiento que solamente se tiene experimentando el Amor de Dios a nosotros por Cristo, y el amor de nosotros a Dios por Cristo. Es lo que decimos y cantamos en la doxología de la Santa Misa: “Per Ipsum, cum Ipso et in Ipso”, “Por Cristo, con El y en El”.

miércoles, 10 de junio de 2009

Novena al Sagrado Corazón. Día 1

10 de junio de 2009
En la Sagrada Escritura el vocablo "corazón" se encuentra muchísimas veces.
En el Antiguo Testamento la palabra corazón aparece más de 850 veces, generalmente aplicada al hombre; pero como Cristo es hombre nos interesa muchísimo ese dato de la Revelación. De esas 850 veces, la palabra corazón en el Antiguo Testamento se refiere a Dios unas 25 veces. En el Nuevo Testamento aparece unas 160 veces, de las cuales una vez se refiere al Corazón de Dios. Tenemos un texto en los Hechos de los Apóstoles, que dice así: "Depuesto éste (Saúl) alzó por rey a David, de quien dio testimonio diciendo: “He hallado a David, hijo de Jesé, varón según mi corazón, que hará en todo mi voluntad" (13,22). Hay un pasaje en donde explícitamente se refiere al Corazón de Jesús: el texto ya tan conocido y hermoso de san Mateo: “Aprended de mí (hacéos de mi escuela, según el matiz del texto original griego) que soy manso y humilde de Corazón” (11,29).

Implícitamente o de manera analógica hay bastantes textos en el Nuevo Testamento en los que se trata del Corazón de Jesús, como en el Evangelio de san Juan. Por ejemplo, el pasaje que nospresenta a san Juan recostándose sobre el pecho de Jesús (Cfr. 13,25). Dentro del pecho es donde está el corazón, de modo que equivale a recostarse sobre el Corazón de Jesús. Recordemos también la lanzada que atraviesa el costado del Señor, en el Calvario, y de ese Corazón abierto brotó “sangre y agua” (Cfr. 19,34).

Hay otro texto muy hermoso, muy rico, en la Carta de san Pablo a los Filipenses, en el que leemos: “Testigo me es Dios de cuánto os amo a todos en las entrañas de Jesucristo” (1,8). ¿Qué son las entrañas sino el Corazón de Cristo?

lunes, 8 de junio de 2009

Novena al Sagrado Corazón


Del 10 al 18 de junio 2009
Una breve lectura cada día

sábado, 14 de febrero de 2009

14 de febrero, día de:





Feliz día!





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sábado, 24 de enero de 2009

El heroísmo de san Francisco de Sales


Las condiciones religiosas de los habitantes del Chablais, en la costa sur del lago de Ginebra, eran deplorables debido a los constantes ataques de los ejércitos protestantes, y el duque de Saboya rogó al Obispo Claudio de Granier que mandase algunos misioneros a evangelizar de nuevo la región. El Obispo envió a un sacerdote de Thonon, capital del Chablais; pero sus intentos fracasaron. El enviado tuvo que retirarse muy pronto. Entonces el Obispo presentó el asunto a la consideración de su capítulo, sin ocultar sus dificultades y peligros. De todos los presentes, Francisco fue quien mejor comprendió la gravedad del problema, y se ofreció a desempeñar ese duro trabajo, diciendo sencillamente: "Señor, si creéis que yo pueda ser útil en esa misión, dadme la orden de ir, que yo estoy pronto a obedecer y me consideraré dichoso de haber sido elegido para ella". El Obispo aceptó al punto, con gran alegría para Francisco.


Pero el Señor de Boisy veía las cosas de distinta manera y se dirigió a Annecy para impedir lo que él llamaba "una especie de locura". Según él, la misión equivalía a enviar a su hijo a la muerte. Arrodillándose, a los pies del Obispo le dijo: "Señor, yo permití que mi primogénito, la esperanza de mi casa, de mi avanzada edad y de mi vida, se consagrara al servicio de la Iglesia; pero yo quiero que sea un confesor y no un mártir". Cuando el Obispo, impresionado por el dolor y las súplicas de su amigo, se disponía a ceder, el mismo Francisco le rogó que se mantuviese firme: "¿Vais a hacerme indigno del Reino de los Cielos? -preguntó- Yo he puesto la mano en el arado, no me hagáis volver atrás".

viernes, 23 de enero de 2009

El mejor papá del mundo

La pequeña María tiene cáncer terminal, su estado es crítico, sufre mucho con dolores de cabeza que la hacen llorar y hasta desmayarse. Desde hace varios meses que vive en el hospital. Su papá, Jonás, ha quedado solo con la responsabilidad del caso, su mujer los abandonó a los pocas semanas de nacida la niña, fruto de un error, decía ella.
Él ha hipotecado su casa para salvar a su hija, pero no hay nadie que le dé una esperanza, todo está perdido... toca muchas puertas y las miradas algunas indiferentes, algunas compartiendo sus lágrimas, van acompañadas de la misma frase: "ya no se puede hacer nada".
Jonás, abatido, recuerda que hoy es cumpleaños de su María, y antes de regresar al hospital, pasa por una florería, al menos las flores alegrarán el deprimente cuarto blanco y frío del hospital.
Al entrar por la puerta, la pequeña lo ve y le da una gran sonrisa... "Perdón, hija, no he podido hacer nada por ti". La niña, recibe las flores, lo ve y seca las lágrimas de su papá: "Haz hecho todo, eres el mejor papá del mundo".
Muchas veces el fracaso nos impide ver lo grandioso de nuestro esfuerzo. Nuestra existencia es limitada, pero nuestra esperanza es mayor. Cuando parece que nada hemos podido hacer, levantemos confiados la mirada y descubramos que quienes nos aman, saben valorar nuestro esfuerzo, más allá de cualquier resultado.

jueves, 22 de enero de 2009

Laura Vicuña, heroína de los Andes


De Chile a la Argentina

Laura Carmen Vicuña nació en Santiago de Chile, el 8 de abril de 1891 en el hogar de José Domingo y Mercedes Pino. Los Vicuña eran una familia chilena aristocrática, forzada al exilio por la revolución. Se refugiaron en Temuco, en una casa pobre, pero muy pronto después José Domingo murió repentinamente y Mercedes tuvo que refugiarse con sus dos hijas en Argentina. Fueron a vivir a Junín de los Andes. Mercedes conoció a Manuel Mora, bastante prepotente, con quien aceptó trabajar pero también vivir con él.

Pupilaje con las Hermanas

En 1900 Laura, junto con su hermana Julia Amanda, fueron de pupilas al colegio de las Hijas de María Auxiliadora. Era una pupila ejemplar: piadosa, escuchaba a las Hermanas, disponible para sus compañeras y siempre feliz y pronta para hacer sacrificios.

Siguiendo el modelo de Domingo Savio

En los años siguientes ella hizo su Primera Comunión con el mismo fervor e ideales que Santo Domingo Savio, al que había tomado como modelo. Ingresó a la Asociación de las Hijas de María. En oportunidad de que una Hermana estaba explicando el sacramento del matrimonio en catequesis, Laura empezó a comprender que su madre vivía en pecado y se desmayó. También lo comprendió porque durante las vacaciones en el campo, su madre le hacía rezar en secreto y nunca recibía los sacramentos. De ahí en más, Laura aumentó sus oraciones y sacrificios para la conversión de su madre. Durante las vacaciones de 1902, Manuel Mora amenazó la pureza de Laura; ella lo rechazó firmemente, hecha una furia.

Solicitud denegada – plegaria por la madre

Ella volvió al colegio como ayudante, porque él no le pagó más los estudios. Con todo su corazón pidió para ingresar como Hija de María Auxiliadora, pero le fue denegado porque su madre vivía en pecado. Ella ofreció su vida al Señor para la conversión de su madre; se volvió aún más sacrificada y con el consentimiento de su confesor, el Padre Crestanello, hizo los votos en privado. Consumida por los sacrificios y otras enfermedades a causa de Mora por haberlo rechazado nuevamente, en su última noche ella confesó: “Mamá, me estoy muriendo! Durante mucho tiempo le he ofrecido a Jesús mi vida por ti, para que vuelvas a Dios… Mamá, antes de morir, tendré la oportunidad de ver tu arrepentimiento?. Laura”.

Respuesta a una plegaria

Mercedes respondió: “Prometo que haré lo que me pides”. Con esta alegría, Laura murió la tarde del 22 de enero de 1904. Su cuerpo descansa en la capilla perteneciente a las Hijas de María Auxiliadora de Bahía Blanca. El 3 de setiembre de 1988, en el centenario de la muerte de Don Bosco, esta hija elegida, que había dado su vida por la virtud más amada del Maestro, fue proclamada Beata por Juan Pablo II.
COMIENZA LA NOVENA DE DON BOSCO!!! (1er día)

miércoles, 21 de enero de 2009

Dejar ir

Cuando uno de los miembros de la pareja deja de amar y decide alejarse, hay una persona que siente un gran dolor, y que siente el peso de la pérdida de una manera diferente. Esta persona es la que sigue amando, la que no puede comprender o, que si bien comprende lo que sucede, no lo entiende o se niega de pronto a asumir su vida, su pena, y elaborar el duelo.

Es ahí cuando empezamos a comprender que a veces no podemos tener todo lo que queremos, y que la vida, o el mundo no era como lo imaginamos. Soñamos con una vida en pareja, siempre sintiéndonos amados y amando, en terminar nuestra vida al lado de la persona amada, y así de sueño en sueño un día nos despertamos ante esa realidad: Ya no nos aman. Nos llenamos de preguntas sin respuestas: ¿por qué? ¿cuándo?

Amar implica correr ese riesgo, y cuando se ama de verdad se sufre. Ante la pérdida debemos tratar de elaborar el duelo, y poco a poco lograr separarnos de lo que ya no está. Si no aprendemos a soltar, si no dejamos ir, si el apego puede más que nosotros y nos quedamos ahí atados, pegados a esos sueños, a esas fantasías, a esas ilusiones, el dolor crecerá sin parar y día a día nuestra tristeza, y nuestro sufrimiento serán los compañeros de ruta, de una ruta hacia la depresión, la falta de incentivo, la falta de vida.

Cuesta soltar aquello que amamos, duele sentir que ya no somos amados, pero en ese dolor estamos creciendo y madurando y si aprendemos a soltar estamos dejando atrás una parte de nuestra historia y empezamos a abrirnos a lo diferente, a lo desconocido. Dejar ir, esa es la clave. No es fácil, no es simple: Duele...

La vivencia normal de una pérdida tiene que ver justamente con animarse a vivir los duelos, con permitirse padecer el dolor como parte del camino. Y digo dolor y no el sufrimiento, porque sufrir es resignarse a quedarse amorosamente apegado a la pena. Quiero poder abrir la mano y soltar lo que hoy ya no está, lo que hoy ya no sirve, lo que hoy no es para mí, lo que hoy no me pertenece. No quiero retenerte, no quiero que te quedes conmigo porque yo no te dejo ir.

No quiero que hagas nada para quedarte más allá de lo que quieras. Mientras yo deje la puerta abierta, voy a saber que estás aquí conmigo porque te quieres quedar, porque si te quisieras ir, ya te habrías ido..."

Jorge Bucay
Escritor y Psicólogo Argentino

martes, 20 de enero de 2009

Un ciego con luz

Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce. Se da cuenta de que es Guido, el ciego del pueblo. Entonces, le dice:
- ¡Guido, si tú no ves! ¿Qué haces con una lámpara en la mano?
Entonces, el ciego le responde:
- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi.

Reflexión:

No sólo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella. Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite.

Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil. Aunque muchas veces en vez de alumbrar oscurecemos mucho más el camino de los demás, a través del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, y el resentimiento.

¡Qué hermoso sería sí todos ilumináramos los caminos de los demás! Sin fijarnos si lo necesitan o no. Llevar luz y no oscuridad. Si toda la gente encendiera una luz, el mundo entero estaría iluminado y brillaría día a día con mayor intensidad...

Todos pasamos por situaciones difíciles a veces, todos sentimos el peso del dolor en determinados momentos de nuestras vidas. Todos sufrimos en algunos momentos, lloramos en otros. Pero no debemos proyectar nuestro dolor cuando alguien desesperado busca ayuda en nosotros. No debemos exclamar como es costumbre: "La vida es así", llenos de rencor, llenos de cinismo, apatía, y odio. No debemos. Al contrario, ayudemos a los demás sembrando esperanza en ese corazón herido. Nuestro dolor es y fue importante, pero se minimiza si ayudamos a otros a soportarlo, si ayudamos a otro a sobrellevarlo. Demos luz. Tenemos en el alma el motor que enciende cualquier lámpara, la energía que permite iluminar en vez de oscurecer. Está en nosotros saber usarla. Está en nosotros ser Luz y no permitir que los demás vivan en la oscuridad.

Autor Desconocido