viernes, 7 de marzo de 2008

Diálogo



Cuando hay algún conflicto, lo que más urge es establecer un diálogo entre las partes en conflicto para tratar de resolver la situación. Pero ¿en qué consiste el diálogo?
Si vemos el esquema elemental del círculo de la comunicación, vemos que hay al menos dos interlocutores, un mensaje, un medio, un código y lo más importante: una retroalimentación. Es decir, no basta con la transmisión de un mensaje, eso sería la mera información. Para que haya comunicación se necesita que el que escucha pueda dar una respuesta.
Ahí puede estar el problema de nuestros gritos y peleas, creemos que diálogo es estar sentados en una mesa (o en cualquier otra posición) y cada quien decir todo lo que siente hasta desahogarse. Eso no es diálogo, porque no nos hemos puesto la meta de tratar de entender al otro, sólo exponer nuestro punto de vista. Podremos decir que hay dos monólogos, pero no un diálogo.
¿Cómo te comunicas con tus seres queridos?, ¿y con tus compañeros? Ánimo, trata de escuchar, pónte el reto de conocer lo que piensan y sienten, y eso sólo se logra escuchando.
Buenos días!!!

jueves, 6 de marzo de 2008

El que tenga oídos, que oiga...


Esta es una de las frases que Jesús usaba con frecuencia al predicar. Parece algo totalmente lógico, los oídos son para oír. Sin embargo, no siempre es así. Oír, acoger una palabra va más allá de sólo percibir un sonido.
Y nos cuesta oír.
Nos cuesta oír los consejos de los mayores, sus palabras son un discurso largo y en momentos aburrido.
Nos cuesta oír las cosas de los pequeños, nos parecen tan "infantiles", olvidando que cuando éramos pequeños, eran para nosotros las más importantes.
Nos cuesta oír los problemas de nuestros amigos, porque nos gusta más convivir con ellos en la alegría que estar cargando las mismas cargas.
Nos cuesta oír a Dios, que sólo creemos que lo escuchamos en un sermón cada domingo (y si bien nos va), pero no estamos dispuestos a escucharlo en los consejos de nuestros mayores, en las alegrías de los pequeños y en los problemas de los amigos. Tal vez, Jesús hoy te diga: "si tienes oídos para oír, OYE!
Buenos días!!!

miércoles, 5 de marzo de 2008

Con los pies en la tierra, con el corazón en el cielo


Cuando era pequeño, mi madre me decía, "fijate por donde caminas, no te vayas a caer". Mientras que mi padre me decía: "alza la cabeza, no te jorobes".
Cuando voy de campamento, tengo que ver muy bien por donde camino, pero no puedo perderme los hermosos paisajes de las montañas, de los amplios cielos azules y las noches estrelladas. Y es curioso, mientras admiro estos paisajes, corro menos peligro de tropezar con las piedras. ¿Será que camino más despacio?, ¿será que mi pie se planta sereno sobre la tierra? No lo sé.
Pero así pasa muchas veces en la vida: si me pongo a ver cada problema, a calcular cada paso y cada acción, estoy temeroso de caer, de que me salgan mal las cosas. Y preso de mis temores, pierdo el rumbo, como cuando en medio del bosque uno no sabe ver las estrellas para recuperar la orientación.
Estas estrellas, estos paisajes, no nos hacen perder el cuidado al caminar, sino que son las metas, el horizonte que buscamos, los sueños que nos mueven. Mientras tenemos la vista fija en la meta, mientras disfrutamos todas las cosas hermosas del camino, tenemos el corazón en el cielo, y los pies bien fijos en la tierra. En cambio, si sólo me fijo en los pasos que doy, mi vida se vuelve sólo un caminar sin rumbo. Poner el corazón en el cielo no puede ser nunca una evasión de la realidad, porque lo que vemos lo vemos con los ojos abiertos.
Lo importante no es no caer, sino saber levantarse.
(foto: Bernardo Garza Ramonfaur)
Buenos días!!!

martes, 4 de marzo de 2008

La polifonía



En la música podemos ubicar dos tipos de una melodía: la monodía y la polifonía. En el canto monódico, sólo hay una sola voz y todos cantan parejitos, cantan las mismas notas, los mismos silencios. Para que te des una idea: el canto gregoriano es un buen ejemplo.

En cambio la polifonía consiste en cantar varias melodías a la vez, lo que llamamos cantar "a vaias voces". Esto le da al canto un sabor diferente, y a pesar de que las voces chocan, van a contratiempo, y en diferentes tonos, forman una armonía muy agradable.

Así pasa con las personas: somos diferentes y aunque a veces chocamos, en el conjunto suena una hermosa armonía:la Vida! ¿Qué es mejor?, ¿la monodía o la polifonía? No podemos afirmar ni lo uno, ni lo otro, porque también ocupamos de gente que cante lo mismo que nosotros; de la misma manera que también necesitamos voces diferentes. Lo importante es no quedarte callado y no brindar a los demás tu canto: tus ideas, tus sentimientos, tu manera de ver la vida, también los silencios que en momentos haces (pero silencios como en la música, que son parte de la misma partitura)... todo eso enriquece a los demás.

Buenos días!!!

lunes, 3 de marzo de 2008

El sándalo



Un leñador tomó su hacha, la afiló y salió a cortar un viejo sándalo que había en un prado cercano a su hogar. A cada hachazo, el sándalo iba impregnando de su perfume al leñador.
Sin duda que esto nos recuerda uno de los mandatos de Jesús: "Hagan el bien a los que los odian"; Don Bosco decía: "Será un gran triunfo cuando a base de favores logres convertir a un enemigo en amigo tuyo". Santa Teresita buscaba estar cerca de la hermana más antipática, tratando de ver en ella las cosas positivas, al punto que ella decía ser la consentida de la santa.
Sin duda que no es agradable hacer esto, porque hay que vencer muchas veces nuestro propio orgullo. Pero al momento de hacerlo, se muestra la verdad de lo que somos, el valor del cual estamos hechos, como el sándalo que esparce su fragancia. Tal vez por eso, los personajes que hemos mencionado son héroes... pero precisamente por eso, son modelos. Cuando eres golpeado por otros, ¿cuál es el aroma que desprendes?
Buenos días!!!

domingo, 2 de marzo de 2008

Más allá de las apariencias


Hay un dicho popular que dice: "las apariencias engañan". Y esto nos pasa con frecuencia, nos formamos prejuicios de la gente y probablemente nos perdemos de una gran amistad por apariencias.


Pero algo más triste es cuando queremos aparentar algo que no somos. Una apariencia es sólo la cáscara de la situación, de la persona. Pero es lo único que vemos a primera vista. Tal vez por ello es tan importante la manera de vestir, de hablar y de pararse. La primera impresión es importantísima para agilizar una relación. Por ello es triste el querer aparentar. Si la cáscara es de manzana, esperamos que el interior sea de manzana; pero si resulta que era pera, ¡qué decepción!


La apariencia no siempre corresponde al interior, pero hemos de esforzarnos por ser coherentes, por ser auténticos, (eso no quiere decir ser "innovadores", "snob", "únicos", sino ser quienes realmente somos) para que la gente que se acerque a nosotros pueda saber con quién trata. Esto implica sencillez, transparencia, confianza en uno mismo y autoconocimiento, pues no sea que los primeros engañados por la apariencia seamos nosotros mismos.


Buenos días!!!

sábado, 1 de marzo de 2008

Febrero loco, Marzo otro poco


Los cambios de clima nos ponen a todos de cabeza. Las enfermedades respiratorias se vuelven comunes y contagiosas. Es oportuno protegerse y prepararse para los cambios imprevistos. Ser precavido no está de más. ¿Qué enseñanza nos puede dar esto?


Que en la vida, tanto las situaciones como las personas, somos muy cambiantes, y es necesario también ser precavidos. Ser precavido es diferente de desconfiar. El que desconfía tiene miedo de todo y de todos, se siente vulnerable y acosado. En cambio, el precavido tiene una visión realista del mundo y de las personas, sabe que nada es para siempre y que los problemas emergen en cualquier momento. Por ello, el desconfiado se encierra en su cascarón, como el que en estos días no sale de su casa; mientras que el precavido sale con sombrilla, suéter y una camisa ligera, dispuesto a disfrutar del día.


Así que, al tratar con situaciones y personas, prepárate con la sombrilla para que las críticas y malosentendidos se te resbalen; con un suéter para dar calor y comprensión a quienes te fallan (o a ti mismo si el que falló eres tú), y una camisa ligera para ser ágil a la hora de dar respuestas nuevas a los problemas que surjan.


Hombre (o mujer) precavido(a) vale por dos!!!

Buenos días!!!